Su nombre era Pedro González Telmo, pero el pueblo lo llamaba Telmo. Nació en el siglo XIII y vivió sus primeros años en Astorga, era sobrino del obispo, que le costeó los estudios y le nombró presidente de los canónigos de la ciudad. En Palencia cursó sus estudios superiores.
Pero más que salvar almas, Telmo buscaba conseguir honores y virtudes. Un día, mostrando sus habilidades a caballo por las calles de Astorga, ante sus amigos, sufrió una aparatosa caída en un barrizal, en medio de las risas de la gente, era el día de Navidad. Telmo se levantó de esa caída y exclamó: "Ya que hoy el mundo se ha burlado de mí, de ahora en adelante yo me burlaré del mundo", y se hizo dominico.
Tras prepararse concienzudamente, empezó sus sermones por los pueblos y ciudades con gran aceptación por parte de las gentes. Y lo escuchó predicar el rey (San) Fernando III y quedó tan encantado de su modo de hablar que lo nombró capellán de su ejército que victorioso iba recobrando ciudad por ciudad y pueblo por pueblo, del poder de los moros. En el ejército tuvo que dedicarse Telmo con todas sus energías a corregir vicios de los militares y a contenerlos para que en las ciudades que conquistaban no cometieran excesos o crueldades.
Los militares jóvenes de las altas clases sociales se sintieron muy molestos por los sermones de Telmo en el ejército, ya que no les toleraba sus vicios y maldades y se propusieron amargarle la vida. Al darse cuenta de que no era bien aceptado, empezó otro apostolado: la evangelización de los pescadores y marineros de la región de Tuy, donde fue bien aceptado.
Y los marineros y pescadores empezaron a encomendarse a Telmo cuando iban a la mar. El santo les prometía su oración y en medio de la tormenta, cuando los remeros veían que se iban a hundir exclamaban: "Dios mío, por las oraciones de Fray Telmo, sálvame" y sentían que se libraban de aquellos inminentes peligros de muerte. Un día en plena tempestad cuando varios pescadores estaban en grave peligro de perecer, San Telmo se puso a rezar por ellos y la tempestad se calmó tan rápido que nunca antes se había visto una calma así de repentina.
El santo no era muy viejo pero ya con 55 años, su salud era muy frágil debido a tantas predicaciones y sacrificios, estaba desgastado por tantos años de esfuerzo y el 14 de abril de 1240 murió en Tuy.
Desde entonces tuvieron lugar innumerables milagros concedidos por su intercesión, entre ellos la calma instántanea de tempestades, la conversión de pecadores, la solución de graves problemas económicos y por siempre los marineros o pescadores en peligro gritarán: "San Telmo bendito, protégenos".
Se celebra su día el 15 de abril.