Un día se enfermó Lázaro y sus hermanas Marta y María enviaron con urgencia un mensajero al sitio lejano donde se encontraba Jesús con el mensaje "Aquél a quien Tú amas, está enfermo".
Pero Jesús no llegaba y Lázaro cada día estaba peor, los médicos avisaban de que su muerte estaba cercana. Sus hermanas mandaron a amigos que se asomaran a las colinas cercanas, pero Jesús todavía no se veía venir.
Al fin Lazaró murió, pasaron dos o tres días y seguía el Salvador sin venir, llegaron los amigos de Lázaro de Jesuralén para el entierro pero no llegaba aún Jesús. Se preguntaban porque otros estaban allí y el mejor amigo de Lázaro, el que siempre estaba cuando se necesitaba, no había llegado.
Al cuarto día llegó Jesús, pero ya era demasiado tarde, las dos hermanas salieron a encontrarlo llorando: "Si hubieras estado aquí, si hubieras oído cómo te llamaba Lázaro. Te llamaba en su agonía. ¡Deseaba tanto verte!. ¡Oh Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto nuestro hermano!".
Jesús respondió "Yo soy la Resurreción y la Vida, los que creen en Mí, no morirán". Y al verlas llorar, se estremeció, se conmovió y se echó a llorar. "Lázaro yo te lo mando, levántate y anda" y tras cuatro días muerto, Lázaro resucitó, recuperó la vida y salió del sepulcro.
"Quien crea en Mí, aunque haya muerto, vivirá"
El 17 de diciembre se celebra el día de San Lázaro.
En casa de Lázaro amaban a Jesús como a un padre amabilísimo, como el mejor amigo del mundo. Allí llegaba el Salvador como a la propia casa.